martes, 10 de agosto de 2010

Huelga.

Hay personas a las que el sol de verano no les sienta nada bien; desconozco si es consecuencia de haber estado expuesto mucho tiempo bajo los rayos del astro rey o si son las altas temperaturas que reblandecen las neuronas e impiden que funcionen con un mínimo de raciocinio (pensar consume mucha energía).

A ver si enterramos este tipo de huelgas (generales) de una vez en España …” Cristóbal Montoro, coordinador de Economía del P.P. (El País, 10/08/2010).

Este hombre debe haber olvidado que el derecho a la huelga se encuentra recogido en el artículo 28 de la tan esgrimida Constitución Española. Sólo se acuerdan de la Constitución cuando les interesa (¿El Estatut?). Y ya puestos, también podíamos suprimir los sindicatos, el derecho de asociación, el derecho a participar en asuntos públicos, a expresar y difundir libremente los pensamientos, etc. ¿Se les ocurre algún otro derecho que podamos suprimir? Ya puestos a cambiar la Constitución…

lunes, 9 de agosto de 2010

Publicidad engañosa.

Un tema que suele ser muy controvertido, y que en numerosas ocasiones causa cierta incredulidad, es el de la llamada publicidad “engañosa”. Una amable lectora me hizo llegar una consulta médica en la que se desmontaba el “mito” del conocido yogur “Actimel”, uno de los productos estrella de una de las principales empresas del sector de la alimentación. Su inquietud (así lo entendí yo) residía en por qué, no existiendo pruebas suficientes de la bondad de este producto (y de otros tantos), se anunciaba y comercializaba como beneficioso para la salud. Creo recordar que no hace mucho el mensaje que se transmitía de este producto en los medios de comunicación ha sido modificado por parte de la empresa para evitar mayores repercusiones.


Desde un punto de vista científico parece ser que no existen indicios de que la mejoría que este producto proporciona sea significativa. Pero nosotros vamos a centrar el tema desde el punto de vista de la empresa, concretamente del marketing, que, al fin y al cabo, es lo que el consumidor recibe en última instancia.
El mensaje inicial que se hacía llegar al público era más o menos el siguiente: “ayuda a las defensas del organismo” y, se basaba en “estudios”, encargados por la propia empresa a universidades. También, “la ingesta … contribuye… a la modulación de la respuesta inmunológica … y disminuye episodios gastrointestinales”.

El marketing es una disciplina compleja al tener como base de estudio el ser humano y su comportamiento; múltiples variables inciden en el modo de comportarse. Pero existe un modelo estándar, generalmente aceptado, que define el comportamiento del consumidor a la hora de adquirir y usar un bien o servicio; este modelo está formado por cinco etapas:

Manifestación de la necesidad; ésta puede ser estimulada de forma interna o externa.
Búsqueda de información (para satisfacer la necesidad).
Evaluación de las diferentes ofertas alternativas (que satisfacen la necesidad).
Decisión sobre la compra.
Etapa posterior a la compra.

Nosotros vamos a centrarnos en la tercera fase, la evaluación; es en ésta donde podemos encontrar alguna respuesta al tema que nos ocupa. En dicha fase es “fundamental” el concepto de “atributo del producto”. Dicho concepto tiene su origen en la llamada “Teoría de las características” de Lancaster. La idea fundamental es que los bienes y servicios no son deseados porque “directamente” reporten cierta utilidad al sujeto, sino porque poseen determinadas “características”, o atributos, que constituyen el auténtico objetivo del comprador y las que le reportan utilidad.

A esta teoría la psicología aplicada ha añadido ciertas consideraciones: es el conjunto de “creencias” que un sujeto mantiene sobre los atributos de un producto, y no las características “reales” las que influyen en la fase de evaluación de su proceso de decisión. Este conjunto de “creencias” forman lo que se conoce como “imagen de marca”, que es otro de los elementos clave que la gestión de marketing utiliza en relación al producto.

Es decir, las creencias o percepciones de los atributos que se forman los consumidores no tienen por qué ajustarse a los atributos reales u objetivos del producto. ¡Y esto lo saben muy bien los responsables del departamento de marketing!

El consumidor se forja una expectativa de calidad y si determinados atributos cubren las necesidades o beneficios buscados (ayuda a las defensas) el producto será considerado de calidad por éste.

¿Cómo hacer llegar al consumidor estos atributos?

Aquí es donde entra en juego la publicidad a través de los medios de comunicación. Un mensaje, que resalte los beneficios que hacen que el producto sea más deseable que los de la competencia y además que sea creíble (basado en estudios), que transmita información sobre los atributos del producto y que vaya dirigido a un público objetivo (madres, hijos, …). Sólo nos queda elegir el tipo de publicidad (informativa, persuasiva, recordatoria) y el medio para su difusión.

De esta forma, ya tenemos un producto (yogur) con unos atributos, y el mensaje se encargará de que el público objetivo se forme unas creencias (ayuda a las defensas, modula la respuesta inmunológica, disminuye episodios gastrointestinales, etc.) sobre las bondades que proporciona.

¿Legal, fraude, engaño? Difícil cuestión: “contribuye modestamente…”, “basado en estudios…” Todo ello es cierto, aunque no cumpla con nuestras expectativas. Una simple palabra, y esto lo saben bien los abogados, marca en muchas ocasiones el límite entre lo legal y lo ilegal.

Al final siempre aparece el mismo tema; vivimos en una sociedad de mercado y pocas esferas quedan al margen de su influencia.

Espero que esta modesta explicación haya sido del agrado de mi lectora Susana; y de ustedes, por supuesto.

viernes, 6 de agosto de 2010

Economía financiera versus economía productiva.

Hace años, en algunos círculos académicos, se podían oír algunas voces críticas respecto al predominio que había adquirido la economía financiera sobre la economía productiva; el negocio rápido y la plusvalía fácil se valoraban mucho más que la rentable y pausada labor productiva, es más sencillo convertirse en especulador que en innovador.

El sociólogo francés Alain Minc proponía en uno de sus libros las causas que explicaban el crecimiento de la actividad especulativa:

La liberalización de los mercados y la explosión de las finanzas.
El individualismo (prevalencia de los intereses particulares).
El hundimiento de las grandes instituciones (Estado, Iglesias, partidos, sindicatos) que destilaban una moral tradicional según la cual el dinero era un mal menor o un pecado.
La influencia del modelo cultural americano.
La desaparición de la lucha de clases y de los conflictos sociales.
La aparición de personajes emblemáticos, deshonestos y tramposos.
El paso casi natural del culto a la empresa al gusto por los beneficios, y de este último al enriquecimiento personal.
El sentimiento de impunidad por el clima social.
Las normas jurídicas, que únicamente sostienen el edificio de la “sociedad oficial”, pero al lado quedan cada vez más “zonas grises”: difícil distinguir entre lo permitido y lo prohibido, la autoridad legítima y los poderes ilegales, …

Claro que J. K. Galbraith recordaba que la “cultura del pelotazo” ha existido desde que nació el capitalismo, allá por el siglo XVII, hasta el punto de considerar la especulación connatural con la economía de mercado.

jueves, 5 de agosto de 2010

Cambio de rumbo.

Dando unas vueltas por los distintos medios de comunicación existentes en Internet hemos podido ver esta semana titulares (en cursiva) y análisis como los siguientes:

El paro baja por cuarto mes consecutivo.

Los Stress Test a los bancos muestran un sistema financiero a prueba de bombas (al menos el español, que ha demostrado una gran “transparencia”, no como sus colegas europeos).

La confianza de los consumidores, medida por el indicador ICC y elaborado por el Instituto de Crédito Oficial, se incrementó en 7,7 puntos respecto al mes de junio, gracias a la mejor percepción que tienen de la situación económica actual como de las perspectivas de futuro. ¿Cómo?

La bolsa española (IBEX 35) se ha revalorizado un 25 por ciento en apenas dos meses (suelen utilizarse los índices bursátiles como termómetro para medir la tendencia de la economía; existe cierto consenso sobre la capacidad de las bolsas para anticiparse a la economía real).

Los resultados empresariales correspondientes a los primeros seis meses del año sorprenden favorablemente a los diferentes analistas (¿ajustes en los costes de personal (despidos) o incremento de ventas?).

La producción industrial ha crecido el 1,9 por ciento durante los primeros seis meses del año (en algún momento habría que llenar de nuevo la nevera).

El diferencial entre el bono español y el alemán se reduce (lo que indica que el riesgo de la deuda española se reduce; también podría ser que el riesgo alemán fuese mayor, los mercados no están muy contentos con el sistema bancario alemán, creen que les ocultan “algo”). Además, el Tesoro coloca 3.500 millones en bonos a 3 años a un coste inferior al de la anterior subasta (¿Será que los tiburones han puesto sus ojos en otras presas? ¿Alemania?).

El Banco Central Europeo retira estímulos a los bancos, (concretamente retira 60.500 millones de euros del sistema, con lo que pretende indicarnos que comienzan a verse nuevamente “brotes verdes”).

Si todavía existe algún pesimista puede ir olvidándose de continuar con sus lamentos. Al parecer hemos entrado en una nueva dimensión donde los problemas ya no revisten tanta gravedad. Se ha procedido a realizar unos ajustes en el sistema y éste vuelve a funcionar (de momento está en pruebas). ¿Será cierto?

miércoles, 4 de agosto de 2010

Más productividad.

“El crecimiento de la productividad de la economía española se ha disparado hasta el 2,63% anual desde el inicio de la crisis, … supera a la de Alemania…”

Este titular lo han podido leer en la prensa “seria” estos días; pero no se dejen llevar a engaño, no somos más productivos por haber ganado el mundial de fútbol.

Si partimos del concepto de productividad, definido como el cociente o relación entre el valor de la producción y el coste de los recursos necesarios para obtenerlo, tenemos al menos dos opciones: la primera, los trabajadores de este país hemos decidido arrimar el hombro para conseguir con nuestro esfuerzo una mayor producción (lo que en lenguaje de la calle quiere decir que nos hemos puesto a currar); la segunda opción, y creo que la más plausible, es que el denominador de la relación (el coste de los recursos) se ha reducido (no podía ser de otra forma con más de cuatro millones de desempleados desde que se inició la crisis); esto viene a decir que los que tenemos empleo debemos cargar con más trabajo, y con el mismo salario, para obtener la misma producción.

Esto es productividad española. ¡Y superamos a Alemania! (no sólo en el mundial).

martes, 3 de agosto de 2010

Sector automovilístico.

Parece ser que el sector del automóvil anda revuelto como consecuencia del descenso de las ventas de vehículos. No podía ser de otro modo. Se achaca el descenso a la retirada del estímulo (Plan 2000E) y al incremento del IVA por parte del Gobierno. En un contexto de crisis económica los fabricantes y vendedores de vehículos debieron de creer que saldrían ilesos con la ayuda de las subvenciones; los defensores del libre mercado necesitan ayuda estatal para continuar con sus programas.

Respecto a la retirada del estímulo (no fue una buena idea desde un principio, se anticipó un consumo futuro; ¡si la crisis hubiera durado sólo seis meses!) ¿pretenden los fabricantes de turismos que sean los contribuyentes los que financiemos sus ventas? ¿Olvidan acaso de donde proceden las subvenciones que reciben? Al parecer consideran que es primordial que su industria continúe en la senda de beneficios a costa de otras inversiones ¿Olvidan qué se han paralizado obras públicas? ¿Es preferible ayudar a la industria automovilística y recortar gastos en servicios sanitarios, educación, servicios sociales, etc?

Respecto al incremento del IVA; para un vehículo de gama media-alta con un precio final, antes del 1 de julio, de 30.000 euros, el incremento del impuesto supone un alza en el precio final de 500 euros aproximadamente ¿Este incremento ha frenado la capacidad de compra del consumidor? ¿Por qué, en cambio, se incrementan las ventas de ordenadores?

En una época como la que vivimos actualmente, el consumo de ciertos bienes se ve ralentizado por una simple cuestión de desconfianza en la situación económica ¿Son los vehículos “bienes de primera necesidad”? Para los fabricantes y vendedores, sin duda.

lunes, 2 de agosto de 2010

Marx y el libre mercado.

Hablar de Marx en el S. XXI es considerado por algunos sectores como un viaje a épocas inmemoriales (desnortados, les llaman, cuando menos). Un mundo gobernado por el sistema de libre mercado, donde la circulación de capitales y trabajadores es un hecho, parece relegar a las catacumbas el pensamiento Marxista. ¿Pero, realmente existe tanta distancia entre las ideas de Marx y el Capitalismo como hoy es entendido? ¿Están los países capitalistas tan alejados de los postulados de Marx?

En un sistema capitalista se propugna la idea de que será el propio mercado, la mano invisible, el que se encargará de decidir qué producir, cómo y para quién, con el consiguiente desarrollo económico sin necesidad de la intervención estatal. La mera presencia de gobiernos se presenta como un obstáculo, un impedimento al desarrollo. Cuanta mayor desregulación mejor. ¿Es cierto este axioma?

En la actualidad, el sistema de mercado está formado por grandes multinacionales que operan por todo el planeta, tejiendo a su alrededor una tela de araña formada por pequeñas y medianas empresas que contribuyen al cumplimiento de sus objetivos. Desde el suministro de materias primas, la externalización de procesos productivos, la distribución de mercancías, hasta la venta de productos, todo se encuentra programado. Sistemas como el “Just in Time”, la planificación de la cadena de suministro, las redes Keiretsu, la programación lineal, etc, constituyen un modelo de “planificación” que desmonta el presunto concepto de mercado “libre”.

Países que se pliegan al sistema de mercado impuesto por estas grandes corporaciones, que “planifican” de manera escrupulosa y eficaz su desarrollo, sin dejar resquicio alguno para la improvisación, controlando en todo momento que el engranaje no presente la más mínima perturbación, que no se produzcan desviaciones en el camino marcado. Paradójicamente, se trata de un mercado libre planificado.