lunes, 30 de agosto de 2010

Viva el capitalismo.

Aquéllos que sigan de forma habitual este blog se habrán percatado de que la filosofía que subyace bajo la mayoría de las entradas publicadas es la de realizar una crítica, o al menos cuestionar, el sistema capitalista o economía de mercado en el que vivimos.

Soy consciente de que las empresas son uno de los pilares fundamentales de la sociedad, su presencia es absolutamente necesaria en todos los sentidos. Lo que se cuestiona en este modesto blog son sus operaciones, sobre todo las de aquellas empresas que han adquirido una “excesiva” dimensión que les permite “imponer” en muchos casos ciertas prácticas abusivas con el objeto de conseguir sus resultados planificados.

Digo esto porque han salido publicados unos datos procedentes del holding Bolsas y Mercados Españoles (BME), que agrupa a las entidades que dirigen y gestionan los mercados y sistemas financieros en España, sobre los dividendos repartidos por las empresas españolas que cotizan en bolsa durante los seis primeros meses del año.

Los accionistas de estas sociedades han obtenido retribuciones por un importe cercano a los 14.000 millones de euros, la segunda cifra más alta de la historia en este período.

¿Crisis? Para algunos.

Los dividendos son repartos de beneficios, ya procedan de años anteriores o a cuenta de los futuros beneficios del ejercicio en curso (para ello tiene que existir una estimación de que se van a generar suficientes beneficios).

No sería ético por mi parte cuestionar la procedencia de estos beneficios sin conocer los datos concretos (aumento de ventas, reducción de costes, …), pero tampoco considero muy ético proceder al reparto de dividendos mientras en muchas empresas se procede al despido masivo de trabajadores a través de EREs, a solicitar ayudas estatales por parte de algunos sectores empresariales, a paralizar obras públicas por presuntos retrasos en los pagos de las certificaciones de obra, etc.

Al final será cierto que la brecha entre los más ricos y los más desfavorecidos es cada vez mayor. La presunta redistribución de beneficios sociales a la comunidad, tan cacareada por los sectores neoliberales, consecuencia del libre mercado y del capitalismo cada vez tiene menor credibilidad.

domingo, 29 de agosto de 2010

Más de lo mismo

Una de las agencias de calificación (Standard & Poor’s) ha rebajado la calificación de la deuda pública de Irlanda (AA-) y sin embargo, y a pesar de los titulares en los medios de comunicación, ha colocado bonos de deuda a seis y ocho meses con un gran éxito; los mercados han suscrito la totalidad, incluso la demanda de títulos era seis veces superior a la oferta. Paradójico.

Lo que no nos dicen los medios de comunicación, y a pesar de las reticencias existentes sobre el papel que juegan estas agencias, es que una calificación “AA” indica que existe una expectativa de riesgo de crédito muy reducida. La capacidad para devolver el principal y los intereses de manera puntual por parte del Tesoro irlandés es muy fuerte, no es muy vulnerable ante la ocurrencia de acontecimientos previsibles. Otra cosa son los “imprevisibles”.

viernes, 27 de agosto de 2010

Reformas presupuestarias.

Reducción de salarios, congelación de pensiones, paralización de obras públicas, subida de impuestos, … ¿Cuál es el objetivo que se encuentra tras estas medidas adoptadas por el Gobierno respecto al gasto público?

Ya he comentado en alguna ocasión que formar parte de la Unión Económica y Monetaria tiene su lado positivo pero también exige ciertos sacrificios.

El Tratado de la Unión y el Pacto de Estabilidad y Crecimiento orientan los presupuestos nacionales de los Estados miembros para conseguir que la situación presupuestaria se aproxime al equilibrio o presente superávit en condiciones normales.

La política presupuestaria depende de los gobiernos nacionales, aunque está sujeta al límite del 3 por ciento del PIB, es decir, el déficit no podrá superar este porcentaje. Este límite restringe la capacidad y autonomía fiscal de los países. A pesar de ello, se permite sobrepasarlo temporalmente para hacer frente a graves perturbaciones (situación actual).

¿Por qué las medidas adoptadas?

Se busca una reducción del déficit público ya que se considera que de esta forma se orienta la economía hacia un círculo “virtuoso”: bajos tipos de interés, reducción de la carga (intereses) de la deuda pública, mayor reducción del déficit presupuestario, mejor asignación de los recursos, más confianza de los inversores (o mercados financieros) en la economía nacional, más inversión productiva y más empleo.

A todo esto hay que añadir que los países que de forma sistemática sobrepasen los límites del Pacto de Estabilidad podrán ser sancionados.

Ahora bien, se exigen sacrificios cuando se trata de recuperar una situación de estabilidad, ya que ésta redundará en beneficios futuros para la población, pero los gobiernos son sabedores de que en situaciones de “bonanza económica”, y recalco de “bonanza”, como la vivida durante los últimos años antes del estallido de la crisis, deben sanear sus sistemas fiscales para evitar ciclos como el que actualmente estamos padeciendo, para evitar tener que adoptar medidas que afecten gravemente a los colectivos más débiles, principalmente.

Los gobiernos manejan amplias estadísticas y realizan de forma continua estimaciones de los problemas que la sociedad sufrirá en el futuro. Saben que deben proceder a reformar sus sistemas fiscales y que esta reforma se debe realizar en épocas de bonanza, pero no lo hacen ¿Cuánto tiempo llevamos oyendo hablar del problema de las pensiones? En España, tanto el Gobierno actual como el anterior ya eran conocedores de que eran necesarias reformas para afrontar problemas futuros, en cambio, se centraron en obtener réditos a corto plazo (bajadas de impuestos indiscriminadas, inversiones en infraestructuras a todo lo largo y ancho del Estado, …).

Algunas de las reformas fiscales a realizar en épocas de crecimiento económico deberían haber hecho hincapié en:

  • Restricción del gasto público.
  • Introducción de mecanismos e instrumentos de control del gasto.
  • Mejorar la transparencia y eficacia de los sistemas fiscales.
  • Cambios en los sistemas de prestación social, esencialmente de cobertura del desempleo para que sea más rentable trabajar que permanecer en paro.
  • Revisar el sistema de pensiones y asistencia sanitaria ante la perspectiva de un envejecimiento de la población.

¿Qué se ha hecho? Todo lo contrario. En épocas de alto crecimiento económico, más leña al fuego; y es ahora, cuando se ha dado la vuelta a la tortilla, cuando se plantean reformas en las pensiones, en la edad de jubilación, en el mercado de trabajo, subidas de impuestos, etc. y no culpo sólo al Gobierno actual.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Otro sector de la economía.

Política y Economía suelen ir de la mano, incluso muchas veces es difícil diferenciarlas, mismos personajes, mismos trajes, mismos lugares de reunión.

Lo anterior viene al caso porque he aprovechado para ver nuevamente la película “El señor de la guerra” (las vacaciones también sirven para esto), protagonizada por Nicolas Cage y basada en un hecho real que se sitúa en el mundo globalizado del tráfico ilegal de armas. Una esfera más del sistema económico. Vista con detenimiento, la película da mucho juego para analizar otro sistema de producción capitalista que no se ve en los medios de comunicación de masas y que no es otro que el de la fabricación y venta de armas; al fin y al cabo se trata de un sistema de producción en serie y se precisan consumidores para dar salida al stock que se va acumulando.

La película narra el comercio ilegal de armas, el negocio que supuso para los países desarrollados, sobre todo tras el fin de la guerra fría. Los grandes arsenales que estos países tenían guardados ya no eran necesarios. ¿Quiénes fueron sus compradores? Países africanos sobre todo, envueltos en continuos conflictos bélicos, donde dictadores sin escrúpulos se enfrentaban a su propio pueblo que vivía en condiciones de miseria.

Sorprende ver en la película como los propios países desarrollados protegen a los traficantes de armas para que continúen con sus actividades delictivas. Una guerra armada necesita al menos dos contrincantes; si uno de ellos ya se encuentra armado será necesario que el otro bando consiga “legalmente” las armas para defenderse y, existen países con un importante sector armamentístico dispuestos a proporcionarlas.

Es ficción, pero no muy lejos de la realidad.

Oficialmente, y con datos de 2005, ¿saben qué países son los mayores exportadores de armas? Por este orden, Rusia, EEUU, Francia, Reino Unido y Canadá, ocupan los cinco primeros lugares en el ranking, con un volumen aproximado de 16.000 millones de dólares; España ocupa el honroso puesto número 16 con 75 millones de dólares.

Y, ¿quiénes son los compradores? Entre los diez primeros países, y en función del porcentaje que representan sus compras sobre su producto interior, tenemos: Eritrea, Emiratos Árabes Unidos, Yemen, Jordania, Armenia, Namibia, Sudán, …; sorprende ver a Israel (no tanto) y a Grecia entre los diez primeros.

Es conocido que algunos de estos países importadores no destacan precisamente por tener sociedades democráticas, derechos humanos, estados de bienestar, etc.; la mayoría poseen recursos naturales muy codiciados por los países desarrollados, véase el caso de Eritrea, que además de poseer una situación estratégica en el mar Rojo, cuenta con yacimientos de mármol, granito, plata, cobre, zinc, oro y sílice; o el caso de Namibia, cuyos recursos principales son los diamantes y el uranio, o Sudán con petróleo y oro, por poner algunos ejemplos. Pero a pesar de disponer de estos recursos naturales, la situación de su población deja mucho que desear, muchos viven en condiciones de miseria que frecuentemente terminan en guerras civiles o en luchas contra sus países vecinos.

El tráfico de armas es otra parte de la economía que normalmente no aparece en los medios de comunicación ni en los libros de textos.

martes, 24 de agosto de 2010

Sorprendente Alemania.

¡Sorprendentes resultados!, claman algunos al ver la cifra de crecimiento de la economía alemana publicada recientemente; nada menos que un 2,2% en tasa interanual. “Esto es fruto de las políticas conservadores aplicadas por el Gobierno de Angela Merkel”, dicen las posiciones defensoras del neoliberalismo (no como en España).

Bonito titular; nos muestran una foto de la situación acompañada de un comentario al pie y ya tenemos tema de conversación.

Pero si profundizamos un poco y somos capaces de mirar la parte posterior de la foto podemos obtener un resultado más objetivo. Resulta que Alemania es el primer país exportador del mundo y basa gran parte de su economía en la demanda externa. ¿Qué ha sucedido para que haya obtenido esta sorprendente cifra de crecimiento? Pues que el tipo de cambio euro-dólar les ha sido muy propicio. Una devaluación del euro respecto al dólar ha supuesto unas mayores compras por parte del resto del mundo; un dólar más fuerte supone compras más baratas. Así de sencillo.

Pero el problema de Alemania sigue estando en casa, en su demanda interna. Sus dirigentes no están tan contentos como podía parecer a simple vista, son prudentes y saben que a medio plazo la economía alemana podría tener serias dificultades si los países importadores no se recuperan, véase el caso de EEUU, importador por excelencia. Con una baja demanda interna y problemas persistentes en la economía mundial, Alemania también sufrirá.

La economía es algo más que titulares y datos inconexos.

domingo, 22 de agosto de 2010

Invitación.

No hace mucho tiempo llegó a mis oídos un comentario respecto al contenido de este blog, “sólo habla de economía”. Sí, es cierto; se trata de un blog con un contenido que puede que para muchos sea aburrido, monótono, sin ningún significado concreto. Quizás sea un tema que se encuentra al margen de nuestras vidas diarias. Bolsas, mercados financieros, capitalismo, multinacionales, empleo, etc., etc. ¿Para qué sirven todos estos términos, toda esta palabrería? Nos queda lejos, sobre todo si hemos conseguido dormir nuestras conciencias, si hemos logrado mimetizarnos en una economía de mercado en la cual nuestros únicos problemas son qué comer mañana, a dónde ir de vacaciones, qué película iremos a ver, a qué universidad mandaremos a nuestros hijos, …

En esta parte del mundo cada uno puede expresar libremente sus opiniones y elegir su modo de vivir.

En un post anterior hablaba sobre dos corrientes de opinión respecto al papel que juegan las multinacionales en el mundo. Hoy les invito a ver el siguiente vídeo.

Creo que la economía sí tiene su importancia.

sábado, 21 de agosto de 2010

Un poco de fiscalidad.

Cuando saltan a los medios de comunicación determinadas noticias que afectan de forma directa a muchos ciudadanos, suele producirse cierta confusión, e incluso malas interpretaciones (algunas provocadas). Este es el caso de la “deducción” por adquisición o construcción de la vivienda habitual en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

Durante los últimos meses, y en más de una ocasión, se me ha preguntado sobre una noticia relacionada con la supresión de esta deducción. Estas personas estaban preocupadas porque habían “oído” que el Gobierno la eliminaría (no es de extrañar, cuántos no tienen suscrito un préstamo hipotecario).

Intentaré explicarles qué hay de cierto y cómo está la situación a día de hoy.

Se encuentra en fase de proyecto (por lo que todavía puede cambiar sustancialmente) una revisión de la deducción por adquisición de vivienda habitual. A partir del año 2011 están previstos unos límites para poder aplicar dicha deducción. Aquellos contribuyentes que tengan una, y recalco, una “Base Imponible” (no se trata de ingresos brutos) inferior a 17.707,20 euros podrán aplicar una deducción sobre una base de 9.040 euros (es decir, todos aquellos pagos por adquisición de vivienda que superen en el año este importe no serán deducibles). Aquellos contribuyentes que tengan una Base Imponible superior a 24.107,20 euros “no podrán deducir nada”. Los que se encuentren entre ambos importes aplicarán una deducción en función de un cálculo previsto.

Ahora bien, lo anterior afectaría a aquellos contribuyentes que adquieran o construyan su vivienda habitual a partir del 1 de enero de 2011; los que actualmente ya se encuentren deduciendo por adquisición de vivienda o, procedan a adquirir o construir una antes del 2011, continuarán deduciendo como hasta ahora, “no se verán afectados”; la base máxima a deducir será de 9.015 euros.

Espero que esta explicación les sirva de ayuda o sea de su interés.