jueves, 7 de octubre de 2010

Reflexiones.

Primera.- Según un informe de la Unión Europea (UE) la vivienda en nuestro país todavía sigue sobrevalorada un 17 por ciento.

Segunda.- En algunas Comunidades Autónomas está previsto que el valor catastral de las viviendas se revisará al alza. Ello repercutirá en los impuestos que pagamos, Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), también llamado “contribución”, o Impuesto sobre la Renta de Personas Físicas (IRPF), entre otros. Aquí no importa el color político; algunos impuestos están transferidos a las Comunidades Autónomas, así que veremos cuantas renuncian o bonifican estos impuestos.

Tercera.- Si el valor de mercado de la vivienda baja ¿no debería revisarse el valor catastral, pero a la baja?

Cuarta.- Los valores de mercado de la viviendas compradas antes del estallido de la crisis son ahora menores, y presuntamente continuarán descendiendo. Sin embargo, algunos organismos están revisando los valores declarados en las escrituras de compra-venta, muy superiores a los actuales, y están emitiendo liquidaciones con valores de mercado o con valores de tasación de hace años, caso de los Registros de la Propiedad, órgano recaudador del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales, entre otros. Curioso, aunque legal. Compro en 2007 una vivienda que me cuesta un ojo de la cara, 3 años más tarde me dicen que vale un, por ejemplo, 30 por ciento menos, y recibo una liquidación de la Administración en la cual se me ordena que pague más impuestos en virtud del poder que tiene ésta para revisar los valores declarados, y al optar por el valor de tasación que aparece en la escritura del préstamo hipotecario (mayor que el valor de la vivienda a la fecha de compra), pues toca j… y pagar.

En resumen, la vivienda todavía está sobrevalorada (aunque su vivienda comprada antes del 2007 ya no valga lo que pagó por ella); se aboga por un descenso aún mayor del precio del mercado para que este sector vuelva a crear empleo. Sin embargo, la Administración va ordeñar la vaca hasta la última gota.

En fin, sólo son reflexiones.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Más leña al fuego.

Tenemos un nuevo problema que algunos titulares recogen hoy, China. El gigante asiático lleva tiempo devaluando su moneda, el Yuang, para que sus productos sean fácilmente exportables ¿Cómo?, fácil. Compran deuda pública europea y americana de forma masiva, para ello venden sus yuangs, depreciándose, y compran dólares y euros, apreciándose ambas monedas, en el mercado de divisas. Con ello consiguen tener una moneda débil que facilita mucho sus exportaciones; por contra, el resto del mundo se encuentra con problemas para exportar sus productos a consecuencia de la fortaleza de sus monedas. Una vez más, la oferta y la demanda.

Los gobernantes chinos dicen que estas operaciones de compra de deuda son para diversificar sus inversiones; también dicen que confían en Grecia y por eso compran su deuda, ídem la española.

El gobierno griego, feliz, consigue una inyección de dinero muy importante; el gobierno chino, contento, mata dos pájaros de un tiro (compra bonos con intereses del 10% y devalúa su moneda facilitando sus exportaciones). Los países exportadores que ven como su moneda se aprecia, no tanto.

Difícil que ganen todos. La Unión Europea ya ha visto las orejas al lobo y se teme una guerra comercial. Lo que le faltaba a la crisis.

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P.D. Vendido. La directiva del Liverpool ha conseguido vender el club a una “compañía”, la New England Sports Ventures.

Según la noticia publicada, a partir de ahora se inician largos procesos legales para poder cerrar la venta debido a los problemas planteados por los dueños. También está pendiente de aprobación por la Premier League, así como de que se resuelvan disputas internas en la directiva.

Veremos lo que pasa. Confío en que pronto me lleguen noticias de Londres al respecto.

martes, 5 de octubre de 2010

Novedad.

He decidido darle a este modesto blog un valor añadido y, desde hoy y como podrán comprobar a la derecha de la página, voy a compartir una de mis aficciones con todos los que habitualmente, o de forma esporádica, entran a leerlo. Se trata de mi afición por la música clásica y la ópera.
Soy consciente de que a muchos de ustedes no les gustará este estilo de música, motivo por el cual no voy a subir al blog conciertos u óperas íntegras; subiré videos que contendrán fragmentos de obras que para mí son de una enorme belleza.
Los amantes de esta música disfrutarán, y los que no la conozcan, quién sabe, quizás encuentren agradables sorpresas.
Espero que la iniciativa sea bien recibida. Seguiremos hablando de economía. Saludos.

Remar juntos.

A veces uno se pregunta cómo puede ser tan difícil alcanzar un acuerdo que beneficie a todas las partes; gobiernos de diferentes países e ideologías llevan tiempo adoptando medidas económicas que buscan solucionar los acuciantes problemas que padecemos: políticas fiscales expansivas, luego, reducción del déficit público, reducción de deuda pública, reformas laborales y de pensiones, reformas de los mercados financieros, regulaciones bancarias, etc., etc.

Y ahora nos encontramos que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte de que si se continúa con las actuales políticas económicas, la recuperación del empleo será difícil; al menos hasta el 2015 no se alcanzarán los niveles previos a la crisis.

Asimismo, la OIT apuesta por una verdadera reforma financiera que permita canalizar el ahorro hacia la inversión productiva (de esto les hablé en un post reciente, “Déficit y Deuda Pública”); complicado mientras no se consiga reducir la deuda.

¿No sería más fácil si todos trabajasen juntos desde un principio? Problemas globales y soluciones locales. Mezcla explosiva.

En fin, tengo la esperanza de que algún día los diferentes gobiernos e instituciones supranacionales decidan remar juntos y buscar soluciones a los problemas que nos afectan a todos; aunque también soy consciente de la dificultad para alcanzar acuerdos, no obstante tengo una experiencia muy reciente de lo difícil que es unificar posiciones, a pesar de que los participantes eran muchos menos.

lunes, 4 de octubre de 2010

Inflación.

Leo que el Índice de Precios Armonizado (IPC) en España ha vuelto a crecer, y se sitúa en tasa anual en el 2 por ciento. ¿Eso es bueno o malo? Alguno tendrá la tentación de decirme que es consecuencia del incremento del IVA aplicado en el mes de julio; podría ser así en los datos de ese mes, pero dudo que los precios continúen subiendo durante los meses siguientes debido a esa causa. En un extenso post anterior ("aumento de impuestos"), expliqué cómo repercutía una subida de impuestos en los precios.

Pero, yendo al grano, ¿cómo nos afecta un incremento de la inflación? En teoría, un aumento moderado y constante de los precios anima a las empresas a aumentar su producción, y en consecuencia, a contratar trabajadores. ¿Por qué? Cuando la demanda de productos y servicios es mayor que la oferta, se produce una subida de precios hasta que demandantes y oferentes alcanzan un acuerdo sobre los precios; por su parte, las empresas aumentan su producción para satisfacer esa demanda. Este es uno de los motivos por los que se supone que algo de inflación es bueno para la economía; ¿imaginan que ocurriría si la inflación cayese? Nos encontraríamos en la situación contraria, la oferta de productos sería superior a la demanda y las empresas no necesitarían producir más hasta que sus stocks se vieran reducidos ¿para qué contratar trabajadores?

También es cierto que un aumento constante de la inflación hace saltar las alarmas entre los encargados de mantenerla a raya. Ahí entra en juego el Banco Central Europeo; una subida del tipo de interés es la siguiente medida.

Recomendaría a aquéllos que tengan hipotecas que no pierdan de vista la publicación de los datos relativos a la inflación; les dará muchas pistas hacia dónde caminarán sus cuotas mensuales.

domingo, 3 de octubre de 2010

Innovar.

Innovar: alterar algo, introduciendo novedades. Ya sea un proceso o un producto, el objetivo es diferenciarse y conseguir mayor cuota de mercado.

En épocas de crisis muchas empresas aprovechan para reformular sus estrategias, eliminar productos y procesos en declive, dar entrada a nuevas tecnologías que permitan alcanzar mayor productividad, al tiempo que introducen nuevas líneas de productos e, incluso, nuevos productos y servicios. El objetivo es adelantarse a la competencia, posicionarse de tal forma que cuando la economía vuelva a su senda de crecimiento nuestros productos y servicios estén en el pelotón de cabeza.

Las cosas cambian, nosotros cambiamos.

Durante los años que llevo en la profesión he tenido la oportunidad de mostrar a algunos jóvenes ciertos ámbitos del mundo laboral. La mayoría eran becarios que acudían para adquirir algo de experiencia o porque formaba parte de sus estudios el realizar prácticas obligatorias.

Desde hace unos días tengo a mi lado, en mi mesa, un “escáner”. ¿Qué tiene de especial? nada; es un pequeño artilugio de apenas 40 cm. de ancho al que tengo que introducirle por la parte superior diferentes documentos, la mayoría facturas, para que él las reconozca. Este escáner se encuentra conectado a mi ordenador de sobremesa y dispone de un software asociado para realizar ciertos procesos contables. A partir de ahora tengo que “educar” al escáner. Sí, así es; de enseñar a personas he pasado a educar a una máquina. Las diferencias son sustanciales, éste no dice que entiende cuando se ve a leguas que no ha comprendido ni papa. También hay similitudes; no hace preguntas.

Cuando mi nuevo “compañero” aprenda, el tiempo que se ahorrará en realizar determinados procesos se verá reducido en un 70 por ciento. Esto es innovar. Pero me da a mí que no tendremos buena comunicación.

viernes, 1 de octubre de 2010

Déficit y Deuda Pública.

Déficit y Deuda pública; crece uno, crece la otra, van juntos de la mano. Aunque parezca obvio, tenemos déficit cuando los gastos son superiores a los ingresos. Para financiarlo, uno de los mecanismos de los que disponen los estados es la deuda pública, obtener recursos de los ahorradores a cambio del pago de intereses.

Pero la deuda es una carga para todo el país, el estado se verá en la obligación de obtener recursos para hacer frente a la devolución del principal más los intereses. Por este motivo, el Tratado de Maastrich establece una serie de prohibiciones que afectan al déficit y a la deuda pública, prohibiciones que se concretaron en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, con límites del 3% y del 60% del PIB, respectivamente.

El objeto de estas líneas no es hacer el trabajo del Gobierno y justificar sus actuaciones, eso corresponde a otros individuos u organizaciones. Lo que pretendo es analizar y explicar los motivos teóricos que subyacen bajo las medidas impopulares adoptadas por nuestros dirigentes.

Con un déficit público (del conjunto de las administraciones) en el 11%, el gobierno no tiene otra que intentar reducirlo, ya sea vía ingresos (aumento de impuestos, IVA, IRPF, etc.) o vía gastos (disminución de salarios, congelación de pensiones, etc.); mientras tanto, habrá que financiar esa brecha entre ingresos y gastos para que la economía de este país continúe en marcha, aunque sea a un ritmo lento.

El riesgo de la deuda, al margen del coste que representa ponerla en el mercado (recuerden el papel de las agencias de calificación), se encuentra en el efecto “expulsión” que produce. Me explico. Emitir deuda pública en momentos como los actuales tiene un alto coste, exige el pago de altos intereses, lo que atrae a la inversión privada en busca de rendimientos superiores a los que ofrece el mercado; en lugar de canalizar el efectivo hacia la economía real estos ahorradores compran la deuda pública, “expulsando” la inversión empresarial. Por otro lado, la emisión de deuda pública eleva los tipos de interés, lo que dificulta a las empresas financiarse en los mercados. Estas empresas también emiten deuda para obtener los recursos que precisan y se verán obligadas a ofrecer tipos de interés más altos que los que ofrece la deuda pública, incrementando de esta forma sus costes financieros.

En definitiva, menos inversión privada, más desempleo, más déficit, más deuda pública, más impuestos, … un círculo vicioso.

Ésta podría ser otra explicación del por qué se adoptan medidas tan duras. ¿Beneficiosas a medio plazo? ¿Justas?