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lunes, 15 de septiembre de 2014

Para la posteridad.

Siendo conscientes de que la memoria es frágil y de que pasado un tiempo aparecerán algunos deshonestos que intentarán aprovecharse de nuestras carencias, vamos a dejar constancia de unos datos que pueden marcar un punto de inflexión.
 
La Deuda Pública española ha superado a junio de 2014 el billón de euros (1.012.643 millones). Nuevos criterios contables aplicados a las mediciones efectuadas desde 1995 han supuesto un incremento de la deuda pública del 2%.
 
Deuda pública con nuevos criterios en relación al PIB: 98,9%.
Deuda pública sin ajustes contables en relación al PIB: 98,3%.
Previsión del Gobierno de Deuda Pública/PIB para 2014: 99,5%.
Previsión del Gobierno de Deuda Pública/PIB para 2015: >100,00%.
 
Ahora bien, el próximo 25 de septiembre de 2014 el Instituto Nacional de Estadística (INE) procederá a incorporar en el cómputo del PIB la prostitución y el tráfico de drogas, entre otros cambios, lo que traerá un aumento del PIB de aproximadamente el 4,5%. Este hecho supondrá un descenso de la ratio “Deuda Pública/PIB” hasta el 95%, y aquí algún aprovechado intentará vendernos esta bajada como un éxito.
 
Anoten también que a partir de esta semana el BCE (Banco Central Europeo) pondrá en marcha los primeros estímulos monetarios, con una nueva barra de liquidez que se complementará con compras de activos privados a partir de octubre. Se espera que dichos estímulos se acompañen de reformas en París y Roma, de la llamada flexibilidad fiscal y de un plan de inversiones que en su día prometió el nuevo presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker (300.000 millones de euros). Este plan de inversiones se deja en manos del Banco Europeo de Inversiones (BEI).
 
Resumiendo:
Veremos a algún aprovechado vendiéndonos la bajada del porcentaje de deuda pública y a otros, de llevarse a cabo el cambio de rumbo de la política económica europea, vendernos los resultados de las “políticas locales”. Se aproximan elecciones.
 
Que conste.


sábado, 23 de noviembre de 2013

Tertulianos.

Uno tiene la sana costumbre de madrugar y de darse una vuelta, metafóricamente hablando, por algunas de las emisoras de radio de nuestro país para ver como se presenta el día en relación a los diferentes acontecimientos que se han producido o que se prevea que pueden tener repercusiones a lo largo de la jornada.

En una de estas tertulias matinales me encontré con que se estaba debatiendo el tema de los ajustes que proponían desde Bruselas ante la poca credibilidad que otorgaban a nuestros presupuestos para el ejercicio 2014, básicamente por la incapacidad para lograr el límite de déficit que marca el Pacto de Estabilidad y que tantos quebraderos de cabeza nos está dando.

Bruselas no tiene, o no conoce, los datos que manejan el ministro y su equipo. Los requerimientos o recomendaciones no serán atendidos porque las expectativas de crecimiento son mayores que las que estima la Comisión. Grosso modo esta era la argumentación de uno de los tertulianos.

Si así fuese, si Bruselas sólo dispone de una foto fija, de una instantánea, de los presupuestos españoles sin mayores aclaraciones, explicaciones o cálculos, creo que deberíamos estar seriamente preocupados. ¿Por qué?

El ministro tiene, según la argumentación del tertuliano, datos que desconocen en Bruselas sobre la evolución de nuestra economía. “El ministro tiene información más próxima”, venía a decir. Se trata de la primera vez que Bruselas, el Consejo de Ministros de Economía, analiza los presupuestos de los países antes de que sean aprobados por los respectivos Estados. Según informaciones de la prensa, si éstos no se ajustan o no son del agrado del Consejo podría obligar a los países a  “enmendar” seriamente los presupuestos. Aumentar ingresos (tributos) o reducir gastos (más ajustes).

Pues bien, vislumbro dos posibilidades:

Primera. Que los datos que maneja Bruselas son completos y, por lo tanto, el argumento del tertuliano carece de fundamento. Se ha ganado el pan del día con poco esfuerzo.

Segunda. Que los datos que maneja Bruselas son parciales, incompletos, y por lo tanto el argumento es sólido. Entonces podemos concluir que los ajustes a los que nos obligan tienen una base ideológica, un fin, que no es otro que el de destruir el Estado de Bienestar que consideran muy gravoso y perjudicial para las arcas de los distintos Estados miembros. De otra forma no se entendería que nos obligaran a “enmendar” nuestros presupuestos cuando desconocen la totalidad de los datos.

No me cansaré de escuchar que tenemos una Administración sobredimensionada. Administración puede, Estado de Bienestar… lo dudo.

 

sábado, 16 de noviembre de 2013

Hecatón.



35.000 – 40.000 millones más. A estas alturas la cantidad casi es lo de menos.

Pero no somos los únicos. Italia, Luxemburgo, Finlandia, Malta, Francia e incluso Alemania también han recibido advertencias de la Comisión Europea. Quiere más ajustes. El enésimo. Erre que erre, la misma cantinela, la ortodoxia imperante exige cumplir con el objetivo de déficit pactado, la piedra filosofal que nos llevará a … no se sabe donde.

Tras leer la noticia recordé entonces que hacía tiempo había leído el libro de Michel Onfray, “Política del rebelde”, en donde se recogía el llamado síndrome de Hecatón.

Hecatón fue un filósofo estoico del siglo II antes de nuestra era que enseñaba algo que parece tener hoy en día mucha fuerza: entre la salvación de otro hombre y la conservación del interés propio debe preferirse siempre la segunda opción.

El síndrome, según Onfray, afecta a los que practican la economía como una actividad independiente y la entienden como la ciencia de los bienes, de las riquezas, de cuyos objetos y preocupaciones quedan excluidos el hombre y la humanidad. También es el síndrome que padecen los que creen que la actividad económica puede desarrollarse a pesar de los hombres, incluso contra ellos y su bienestar.

Prioridad del tener sobre el ser, de los intereses y beneficios sobre cualquier otro valor.

En Bruselas parecen estar imbuidos por el síndrome de Hecatón. Entre el déficit y el hombre debe preferirse el primero. No importan los cadáveres que se queden por el camino, es un mal necesario, un sacrificio que debe llevarse a cabo para asegurar un mañana lleno de esplendor. Todo un acto de fe.