sábado, 30 de abril de 2011

Una tertulia.

Vuelvo a estar desconcertado. Encuentro en el teatro a muchos actores que no conozco, ocultos tras sus máscaras y representando papeles que no les corresponden. Lo sé, porque aunque no los veo, han sido presentados previamente.

La situación es confusa y sin visos de que se aclare a corto plazo. Me refiero a la situación que se vive en la calle, a la economía productiva, de a pié, no a la economía financiera, especulativa y de las altas finanzas. Altas sobre todo porque vuelven a volar tras las medidas adoptadas.

A primera hora de la mañana escucho una tertulia radiofónica en la que los papeles están cambiados. Si no fuese porque los han presentado al inicio, uno no sería capaz de colocarles una etiqueta ideológica. Teníamos representantes de la izquierda, de la derecha, nacionalistas más de derechas que de izquierdas, y nacionalistas más de izquierdas que de derechas. La izquierda defendiendo las obligadas medidas que han sido necesarias adoptar para que los mercados financieros no nos devoraran cual sándwich a la salida del colegio. La derecha proponiendo medidas ¡keynesianas!, la participación pública para incentivar la economía. Ahí es nada. Claro que eso se dice de cara al espectador, porque estoy convencido de que ni unos están contentos, ni de acuerdo, con las medidas puestas en marcha, ni los otros serían capaces de aplicar sus propuestas.

Mientras, las bolsas, directas hacia el cielo. La especulación, los altos beneficios, vuelven a copar protagonismo. La española, el IBEX35, lleva un 10% de subida en el año. El resto de las europeas y americanas también siguen su estela.

Los desempleados en España próximos a los 5 millones (estadísticamente) ¿Se sorprenden? Yo no. Pero que fácil es señalar ahora culpables.

viernes, 29 de abril de 2011

Manifiesto I.

Lo prometido es deuda. Hoy vamos analizar lo que nuestros aterrados economistas nos cuentan en su manifiesto. Comenzaremos por su “Falsedad nº 1: los mercados financieros son eficientes”. Antes de continuar me gustaría dejar clara una cosa. Intentaré dar una explicación muy sencilla para que todos puedan comprender las complejidades que subyacen en las críticas y en las medidas propuestas. El tema es más complicado, pero el objeto del blog es que llegue a la mayoría de “no expertos”.

Bien, decía, “Los mercados financieros son eficientes”. Se cree que son eficientes porque los precios que se manejan en estos mercados incluyen toda la información disponible, convirtiéndose así en unos valores adecuados para llevar a cabo transacciones; valores justos.

Pero la teoría de la eficiencia de los mercados tiene su origen en la “ley de la oferta y la demanda de bienes”. Cuando el precio de un bien sube, los compradores reducen su demanda y el precio se ajusta hasta encontrar un equilibrio donde coincidan vendedores y compradores. En los mercados financieros sucede ¡lo contrario! Cuando suben los precios (piensen en las acciones) los compradores (inversores) no reducen su demanda sino que la aumentan en busca de mayores rentabilidades, plusvalías. Esta situación aumenta los precios, las cotizaciones, y atrae a nuevos compradores reforzándose la subida inicial. Resultado: una burbuja especulativa. ¿Precios justos? ¿mercados eficientes? Un día, ya saben lo que pasa, la burbuja hace ¡plaf! Sucedió lo mismo en el mercado inmobiliario, subían los precios y se compraban más viviendas.

Como medidas, nuestros economistas sugieren, en resumen:

  • Prohibir a los bancos especular por su propia cuenta.
  • Controles sobre los movimientos de capitales y tasas sobre las transacciones financieras ¿les suena?
  • Limitar las transacciones financieras; permitir solo las que respondan a las necesidades de la economía real, no a la especulativa.
  • Limitar la remuneración de los traders (los que operan en los mercados y se llevan una parte de las ganancias obtenidas).

Continuará.

jueves, 28 de abril de 2011

Todavía hay esperanza.

¿Han oído hablar del manifiesto de los economistas aterrados? ¿No? Como reza una leyenda urbana “hay vida antes de la muerte”.

Se trata de un pequeño opúsculo de apenas 60 páginas que cuatro economistas franceses, y de reconocido prestigio, redactaron a finales del 2010. En poco tiempo se adhirieron más de 3.000 personas del mundo de la economía y del pensamiento.

Ayer les dejaba publicado una serie de principios que han venido rigiendo las actuaciones de lo que se denomina pensamiento neoliberal y que tan buen resultado ha dado a algunos, a los de siempre. Pues bien, este manifiesto da pruebas de que hay vida más allá del imperio de los mercados, da pruebas de que el pensamiento que pretende imponerse sobre todas las esferas de la vida está lleno de mentiras sobre las que se construyen axiomas que después se adoptan por gran parte del mundo político, económico, empresarial,… Y ya saben quienes son los afectados últimos.

Pero estos economistas, a través de esta pequeña obra, no sólo desmontan los principios neoliberales sino que proponen alternativas. Diez son los postulados que son calificados como falsedades, y que inspiran medidas injustas e ineficaces, son:

Falsedad n°1: los mercados financieros son eficientes.
Falsedad n°2: los mercados financieros son favorables al crecimiento económico.
Falsedad n°3: los mercados son buenos jueces de la solvencia de los Estados.
Falsedad n°4: el aumento de la deuda pública resulta de un aumento del gasto.
Falsedad n°5: hay que reducir el gasto para reducir la deuda pública.
Falsedad n°6: la deuda pública le hará pagar nuestros excesos a nuestros nietos.
Falsedad n°7: hay que tranquilizar a los mercados financieros para financiar la deuda pública.
Falsedad n°8: la Unión Europea defiende el modelo social europeo.
Falsedad n°9: el euro nos protege contra la crisis.
Falsedad n°10: la crisis griega permitió avanzar hacia un gobierno económico y una verdadera solidaridad europea.

Como podrán comprobar algunos de estos postulados son muy interesantes y dan mucho juego; les prometo que tendrán cumplida información al respecto. También hablaremos de las alternativas propuestas.

Hoy lo dejamos aquí.

miércoles, 27 de abril de 2011

El camino a seguir.

Para su información. El Círculo de Empresarios, como solución a la crisis, aboga por:

  •  Cambiar el modelo de organización territorial.
  •  Reducir el número de municipios.
  •  Autonomía fiscal para las Comunidades Autónomas, pero sujetas a un “mecanismo sancionador”.
  •  Reducción del número de televisiones autonómicas.
  •  Copago sanitario.
  •  Eliminación de Diputaciones provinciales, consejos insulares, …
  •  Cooperación del sector privado y del sector público.
 A la vista de las medidas propuestas sigo reafirmándome en mis convicciones sobre cuál es el camino que quieren marcarnos. La protección del paraguas del mercado. Ese mercado “eficiente”.

A continuación alguno de los principios neoliberales que conforman la base de la ideología imperante durante los últimos años:
  • Hipótesis de eficiencia de los mercados financieros.
  • Reducción del gasto público.
  • Privatización de servicios públicos.
  • Flexibilización del mercado laboral.
  • Liberalización del comercio, servicios financieros, mercado de capitales.
  • Aumentar la competencia en todo tiempo y lugar.
  • Etcétera.
 Ya tienen un poco de información para sacar algunas conclusiones.

 

 

 

martes, 26 de abril de 2011

Transparencia y leyes.

Hoy toca leyes, normativa, la base de la sociedad adulta y democrática. Eso dicen.

Ley 2/2011, de 4 de marzo, de Economía Sostenible, publicada en el BOE de 5 de marzo de 2011, con entrada en vigor, recalco, “entrada en vigor”, según la disposición final sexagésima de la propia ley, el día siguiente al de su publicación. Es decir, el 6 de marzo estaría vigente.

Dispone su artículo 27.a) lo siguiente: “las sociedades cotizadas incrementarán la transparencia en relación con la remuneración de sus consejeros y altos directivos, así como sobre sus políticas de retribuciones, …”, etcétera, etcétera.

Al mismo tiempo y siguiendo con leyes, para que no nos acusen de tener mucha imaginación, dice la ley 24/1988 del mercado de valores entre otras cosas que “…el detalle de las retribuciones individuales devengadas por cada uno de los consejeros, se difundirá y someterá a votación,…, a la Junta General ordinaria de accionistas”.

Sin embargo, y a pesar de la existencia de estas obligaciones legales, la ley no se aplica. La polémica está servida. Falta el reglamento que desarrolle la ley, existen empresas que ya han realizado la Junta de accionistas, … argumentos que se esgrimen por parte de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) para no obligar a las empresas a cumplir con la ley. Dice el artículo de El País “hacer la vista gorda”. Alguno estará preguntándose por qué no se hace la vista gorda en otras ocasiones. Quizás porque en este caso no se trata de recaudar.

Incrementar la transparencia. Primero debería existir transparencia, luego ya tendremos tiempo de incrementarla.

lunes, 25 de abril de 2011

Tasas.

Puntos, comas, puntos y comas, puntos seguidos, … conceptos, definiciones, redefiniciones, objeciones, retrasos, alternativas, todo con el objetivo de evitar o enmascarar lo que se ha convertido en un clamor por parte de la sociedad, la idea de establecer una tasa a las transacciones financieras para evitar las operaciones de especulación. La llamada Tasa Tobin o, recientemente rebautizada como Tasa Robin Hood.

Un proyecto que se plantea como necesario pero al que se le ponen todas las trabas y obstáculos posibles.

Quién sabe, pero el que ocupe páginas en los medios de comunicación ya es un paso adelante, al menos que no se oculte entre los departamentos de las diferentes administraciones y organismos internacionales. Si nos encontramos en tiempos de cambios y se nos obliga a aceptar las reformas ¿por qué otros estamentos no van a adaptarse a los cambios? Una utopía, quizás, pero que va tomando forma.

miércoles, 20 de abril de 2011

Notas.

Alguno de los comentarios que recibí ayer respecto al papel de las agencias de calificación hacía referencia a la “presunta” utilidad de dichas agencias. ¿Para que sirven?

Tres grandes corporaciones se reparten prácticamente la totalidad de la cuota de mercado, y no hay quién les tosa (cuestión de dimensión). Gobiernos, empresas y demás instituciones que dependen de ellas se ven abocadas irremisiblemente a aceptar sus reglas de juego. En caso contrario ya saben lo que les espera, llamar a muchas puertas cerradas, no conseguir la financiación necesaria o, verse en la tesitura de emitir deuda a tipos verdaderamente estratosféricos.

Como anillo al dedo nos viene la noticia publicada en el diario económico “Cinco Dias”; este artículo se hace eco de las dificultades, o mejor, del sobrecoste que deben pagar las empresas para encontrar financiación en los mercados ante las dificultades para obtenerla de las entidades financieras. Las empresas sin “rating”, o con uno no adecuado, se ven obligadas a financiarse pagando primas (intereses) en torno al 7% a corto y medio plazo; a largo plazo pueden alcanzar el 10,5%. Los inversores en estos instrumentos, denominados bonos de alto rendimiento, están felices, porque a pesar de carecer del rating oportuno las empresas que emiten estos bonos presentan bajos niveles de riesgo de impago; en torno al 1,5%, calcula una de las agencias de calificación, la probabilidad de riesgo de impago de estas compañías.

Esto nos lleva a la siguiente reflexión: para qué son necesarias las agencias de calificación si el resto de supervisores cumple con su papel, si las empresas son capaces de presentar balances saneados y debidamente auditados. Si presentan pocas posibilidades de quiebra, ¿por qué tienen que pagar tipos tan altos? ¿Influirá en ello el hecho de que existan las agencias? De ser así, si no fuese precisa la calificación previa (rating) para encontrar financiación, los tipos de interés deberían ser menores. Balances saneados y una cultura financiera adecuada serían suficientes.

Pero el negocio está montado así.

martes, 19 de abril de 2011

Una mirada al Oeste.

Hemos pataleado, llorado, suplicado, amenazado, e incluso denunciado, y al final, la estrategia parece haber dado resultado. Al menos por el momento. Quizás sólo sea como el caramelo que damos a nuestros hijos cuando ya han agotado nuestra paciencia.

Las Agencias de calificación, concretamente Standard & Poor’s, ha dado un toque de aviso a EEUU, sólo un toque, un aviso. Tras habernos quejado reiteradamente sobre el hecho de que los países anglosajones no sufrían los “ataques” de las agencias a pesar de que sus economías sufrían la crisis al igual que el resto de países de la zona euro, les ha tocado el turno. Eso sí, tampoco es que el aviso sea muy importante; de triple A (AAA), la máxima nota que se otorga a la deuda, se ha pasado a una perspectiva negativa de revisión, vamos, que les han dicho que de obtener matrícula de honor en la solvencia podrán bajar a sobresaliente si no se andan con ojo. Aunque sólo es un toque de atención, las bolsas ayer sufrieron de lo lindo, las primas de riesgo se dispararon y apareció de nuevo un lunes negro.

En EEUU se preguntan dónde estaban las agencias de calificación y para dónde miraban cuando éstas otorgaban la máxima calificación a los instrumentos de inversión basados en hipotecas subprime, bonos basura, etcétera. Credibilidad, poca; ahora bien, sin ellas no somos nada, sin sus notas no se puede emitir deuda en los mercados. Paradójico.

sábado, 16 de abril de 2011

Modelos.

Aprovechando la coyuntura, ya saben, la actual crisis económica que nos envuelve y las decisiones empresariales carentes de cierta ética que hemos podido ver recientemente, voy a dejarles una comparativa. Se trata del modo en el que la cultura nacional afecta a la forma de dirigir las empresas, cómo nuestras costumbres, tradiciones, historia, … nos llevan a elegir la forma de dirigir nuestras empresas.

Existe un estudio realizado, o más bien, publicado, en 1997 (Yoshimori), en el que este autor concluye (tras haber realizado múltiples entrevistas a directivos y ejecutivos pertenecientes a las economías más avanzadas del mundo) que la pugna entre los intereses de los propietarios (accionistas), directivos (dirigen) y trabajadores (ejecutan) lleva a diferentes estilos de dirección en función de la prioridad que cada cultura otorgue a cada uno de ellos.

Así, identifica tres modelos de gestión:

El monista, centrado en el propietario, en el accionista, en el que pone los cuartos; propio de la cultura anglosajona.
El dualista, que considera que la gestión debe intentar satisfacer prioritariamente tanto los intereses de los propietarios (al fin y al cabo ponen el capital) como de los trabajadores ¿sorpresa? ¿Saben a qué cultura se corresponde? No hace falta irse muy lejos, basta cruzar los Pirineos, a la cultura alemana principalmente; en menor medida a la francesa.
Por último, el pluralista, cuya filosofía se basa en que la empresa pertenece a todos los grupos de interés social, pero son prioritarios, ¡atención!, los intereses de los trabajadores. Se basa en un alto grado de cohesión entre los diferentes grupos (bancos, sí, bancos, distribuidores, subcontratistas, …) y además pretenden definir objetivos que satisfagan a todos de cara a garantizar la supervivencia y prosperidad de la empresa. El puesto de “Presidente” suele ser simbólico. ¿A qué cultura representa? A la japonesa.

Ahora que ya conocemos los diferentes modelos de dirección existentes podemos afirmar casi con toda seguridad hacia dónde quieren ir nuestras empresas ¿O no? Ahora bien, de lo que sí estoy seguro es de que de donde partimos (costumbres, tradiciones, historia) no se corresponde con el hacia donde vamos ¿O sí?

viernes, 15 de abril de 2011

Estrategia.

No cabe duda de que la noticia más impactante es la que concierne a Telefónica. La primera empresa española está en el punto de mira de todos los medios económicos y del público en general.

Si ayer hablaba de despidos, hoy toca hablar de dividendos y bonus. La teleco, rectifico, no busca ser más competitiva sino más eficiente, obtener mayores resultados (o los mismos) con la utilización de menores recursos. Fuera costes laborales, fuera recursos ociosos. Una de las metas a alcanzar: “alinear los intereses del Equipo Directivo con los de sus accionistas”. Para ello es necesario obtener suficientes beneficios.

Telefónica, un pequeño gigante que puede haber alcanzado su madurez y comenzar su declive. ¿Por qué? Sólo es una impresión, pero tomando como referencia una de las lecturas que me acompañó durante mi época de estudiante relativa a las estrategias de las grandes sociedades, en ella se indicaba cuáles eran los motivos por los que una empresa crecía; la respuesta, basada en estudios empíricos, se encontraba en la existencia de recursos ociosos, aquellos recursos que no eran explotados adecuadamente y de los cuales la empresa no obtenía la rentabilidad suficiente. Eran con frecuencia los recursos intangibles, los recursos humanos. En este caso la empresa tenía dos opciones, colocar estos excedentes en el mercado, deshacerse de ellos, o por el contrario, utilizar estos recursos ociosos en nuevas actividades o procesos. Mientras la empresa encontrase alternativas para su aplicación, crecería.

Telefónica ha optado por la primera opción. ¿O tendrá algo que ver "esto"?


El Presidente de Telefónica había adquirido opciones denominadas “call” con un precio de ejercicio de 30 euros. Estas opciones vienen a ser apuestas (hablaremos algún día de ellas). Si la compañía no alcanzaba esta cotización en marzo, adiós a la inversión. Ayer cerró a 17,80 euros.

jueves, 14 de abril de 2011

Los primeros efectos.

Ya comienzan a verse los efectos del recién creado Consejo Empresarial para la Competitividad, esa alianza formada por 17 grandes corporaciones españolas con el objetivo de “aportar ideas con el fin de elevar la competitividad y mejorar la imagen de España”. ¿Se acuerdan?

La alianza estaba presidida inicialmente por el Sr. Alierta, Presidente de Telefónica. Pues bien, empiezan a verse las primeras ideas innovadoras que conseguirán hacer de este país un referente en competitividad: “Telefónica plantea recortar un 20% su plantilla en España para reducir costes”. Una idea “original” para aumentar la productividad y la competitividad de nuestras empresas. Telefónica ha visto que sus cuentas estaban lastradas por los resultados obtenidos en España y han decidido que así no podían seguir, los bonus de los directivos no pueden sufrir este deterioro producido por la falta de competitividad de la matriz española.

Quizás hayan pensado que no hay nada como experimentar en sus propias carnes las medicinas que se recetarán al resto de pacientes. Quizás sea una forma de tener mayor autoridad a la hora de proponer medidas, ya saben, “yo lo he probado y ha dado resultado”. En fin, esperaremos más ideas brillantes de estos pensadores.

miércoles, 13 de abril de 2011

Difícil contentar a todas las partes.

Me temo que con la propuesta que ha salido hoy a los medios se va armar una gorda. Una de las noticias del día la acaba de provocar el Banco de España. Propone que se imponga una tasa a las entidades financieras que remuneren “por encima del mercado” (el siempre enigmático y mentado mercado) a sus clientes. Es decir, que aquellos depósitos que nos proporcionen intereses algo “elevados” supondrá para las entidades una fuente de gravamen. Según he podido ver en prensa esta remuneración “por encima o fuera del mercado” se considera aquélla que supere el Euribor más un diferencial de 150 puntos; para que me entiendan, un 3,1% aproximadamente en la actualidad. El tipo de interés que lo supere se verá penalizado. Supondrá para las entidades aportar una cuantía mayor al fondo de garantía de depósitos, ese fondo que se constituye para garantizar al cliente el importe de 100.000 euros en el supuesto de que existan problemas en su entidad.

La intención del Banco de España es que estos sobrecostes que pagan las entidades para conseguir financiación del público (depósitos al 4%, 5%, …) no se traslade a las operaciones de préstamo que ellas mismas efectúan; les recuerdo que alguna está concediendo préstamos hipotecarios en torno al 5% (Euribor más 3 puntos porcentuales).

Claro que también uno se pregunta que si con una inflación del 3,6% en la actualidad obtener remuneraciones del 3,5% (por ejemplo) no será excesivo imponerles una tasa. ¿Por qué? Porque este supuesto interés “fuera de mercado” proporcionaría rentabilidades negativas al ahorrador, 3,5 – 3,6 = -0,1.

Por un lado, se beneficia a aquellos demandantes de fondos, al pretender limitar sus costes, y por otro lado, ¿se perjudica a los ahorradores? ¿Limitarán las entidades sus remuneraciones de los depósitos como pretende el Banco de España? O, por el contrario, ¿asumirán la tasa?

Veremos hasta donde llega la propuesta.

martes, 12 de abril de 2011

No quieren ayudarnos.

El viernes teníamos depositadas ciertas esperanzas en que la Reserva Federal estadounidense (FED) nos echase una mano tras la subida de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE). Les comentaba que un incremento de tipos traía consigo un efecto llamada de capitales del resto del mundo en busca de mayores rentabilidades, con la consiguiente revalorización de nuestra moneda única, el euro (se venden divisas, se compran euros). Ello llevaba a su vez a un aumento del precio de las exportaciones y a un descenso del precio de las importaciones (comprar petróleo, por ejemplo). A la vista de la situación, con unas economías europeas en su nivel más bajo, la actuación del BCE resultaba un tanto inadecuada (recuerden que la OCDE no veía con buenos ojos esta decisión), salvo para algunos países y, salvo para cubrirse sus propias espaldas (para que no les culpen de no seguir el cometido que les han impuesto, vigilar la inflación).

Pues bien, según declaraciones de la vicepresidenta de la FED, Janet Yellen, el incremento del precio de las materias primas propiciado por el aumento de la demanda y los problemas de suministro, no tendrá repercusiones en la inflación y el crecimiento de EEUU, por lo que la política monetaria no se tocará, es decir, de momento no se subirán los tipos de interés en EEUU. Nuestro gozo en un pozo, los capitales se quedan. Allá por las "américas" no están tan preocupados por los precios como nosotros, o quizás tengan una visión un tanto diferente de cómo afrontar los problemas de su economía.

Bueno para las importaciones (un euro fuerte permite comprar más barato), malo para las exportaciones (vendemos más caro, con lo que se frena la demanda de los productos europeos). Ya tienen otra justificación los defensores de la competitividad para proponer otro recorte de costes (los más fáciles de aplicar) con la colaboración del Fondo Monetario Internacional (FMI), "España, Francia e Italia precisan adoptar nuevos ajustes..." .

En fin, siempre nos quedará un enigmático “estaremos muy atentos” como esperanza.

lunes, 11 de abril de 2011

Cambio de apuesta.

¿Se acuerdan que hace poco les hablaba sobre las previsiones de crecimiento para España? Apostábamos no sólo a la subida de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo sino también, a más largo plazo, sobre el crecimiento del PIB español. Les comenté que antes de final de año las apuestas cambiarían y varias veces. De momento le ha tocado el turno al Fondo Monetario Internacional (FMI), ha sido el primero en actualizar su apuesta, del 0,6 (yo les había hablado del 0,7) al 0,8%. No será el último.

También comienza el periodo de publicación de resultados por parte de las empresas españolas, las grandes, correspondientes al primer trimestre del año. Veremos a quién afecta la crisis. Aunque sería deseable que los resultados fueran mejor de lo esperado por los analistas; sería un síntoma de que algo podría estar cambiando. Estaremos atentos.

sábado, 9 de abril de 2011

Complejo.

Extenso, pero muy clarificador, y sobre todo, refrenda lo que les había comentado en más de una ocasión, relacionar productividad con salarios se torna complejo, lleno de dificultades y ¿equitativo? ¿Quizás una utopía?

Ahí queda el enlace; muchas de las cosas que se dicen en el artículo ya las habíamos comentado pero creo que es bueno tenerlas presentes. Por ejemplo, sobre cómo calcular la productividad, “…la más real de todas, la que tiene en cuenta todos los recursos empleados para producir (el trabajo, la tecnología, la formación, la capacidad de gestión empresarial, la inversión, …)”, “…pero esa en España no existe, no se calcula… la que hay es deficiente…”, o, en referencia a las pequeñas y medianas empresas, “…se calcula en el conjunto de la compañía o trabajador por trabajador, esto en una producción en cadena es casi imposible. Además, ¿en las pequeñas y medianas empresas cómo se hace?”.

Salarios y productividad.

viernes, 8 de abril de 2011

No termina aquí.

A estas horas de la mañana la mayoría ya sabrá que nuestras previsiones de subida de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE) se han visto confirmadas. La apuesta no era complicada. Ahora toca mirar hacia delante y preguntarse que sucederá.

No hemos decidido hoy que sea el primero de una serie de aumentos…”, palabras del Sr. Trichet, Presidente del BCE, que albergan un mensaje oculto (como siempre). ¿No es el primero? ¿Significa que no se plantean iniciar una secuencia? Para que exista un segundo tiene que haber un primero. Pero tampoco han decidido que sea el último, por lo que la puerta está abierta a nuevas subidas, habrá que esperar acontecimientos.

Mirar al futuro y prever la respuesta es relativamente sencillo. Fijémonos en las noticias relativas al precio del petróleo, de los alimentos, de las materias primas,… y podremos predecir cuál será la tendencia del índice de precios armonizado que publicará la oficina estadística de la Unión Europea, Eurostat. De ahí a la decisión del BCE: “seguiremos haciendo lo que hemos hecho en el pasado…, decisiones que estimulen la estabilidad de precios”. Es su mandato, por lo que se ciñen a él (IPC en torno al 2%). En alguna ocasión anterior les hablé de las bondades de mantener una inflación moderada, y estas bondades son las que subyacen en las decisiones del BCE. Aunque también es cierto que si uno mira hacia la economía real, la de la calle no la financiera, posiblemente no esté muy de acuerdo con esta filosofía. De momento, una subida de tipos en la zona euro atrae a los capitales del resto del mundo en busca de mayores rentabilidades, presionando al alza al euro (se venden divisas y se compran euros, la famosa ley de la oferta y la demanda), lo que dificultará las exportaciones de la zona euro. También es cierto que con un euro más fuerte el petróleo debería salirnos más barato (se compra en dólares), así como el resto de importaciones. Veremos que pasa. Una posible solución a estos problemas de exportación (recordemos que necesitamos vender para reactivar la economía y crear empleo) la podemos encontrar en la otra orilla del Atlántico, en la Reserva Federal (FED) de los EEUU, el alter ego del BCE; una subida de tipos en EEUU volvería a relajar la presión sobre el euro (regreso de capitales a los EEUU). Les toca jugar a ellos. Interesante partida de ajedrez, si no existieran afectados de por medio.

Por último, los analistas prevén dos subidas más antes de final de año, para terminar con un tipo de interés del 1,75 por ciento. La apuesta podría ser: subida del 0,25 el próximo mes de junio. Atentos.

jueves, 7 de abril de 2011

Una demanda y una respuesta.

Uno de los argumentos que con frecuencia se esgrime como un lastre para que nuestras empresas (y por qué no, familias) puedan salir de la actual situación y volver a la senda de crecimiento es el hecho de que las entidades financieras mantienen cautivos los fondos, vamos, que tienen cerrado el grifo del crédito. Lo habrán oído más de una vez en los medios. Ayer mismo, el Presidente de CEPYME (la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa) hacía referencia a este hecho. Las dificultades que poseen las empresas para llevar a cabo sus proyectos de inversión y su funcionamiento diario por carecer de los fondos necesarios impiden que vuelva a ponerse en marcha la maquinaria económica, y por ende, la creación de empleo.

Pero, aquí surge una “pequeña” contradicción. ¿No nos han repetido hasta la saciedad que una de las causas que nos llevó a la actual situación ha sido el excesivo endeudamiento del sector privado, de las empresas y familias?

Pues bien, aprovechando la intervención del Gobernador del Banco de España y sus declaraciones (de la cual hacíamos ayer mención) decirles que la respuesta a las demandas de los empresarios (y familias) de abrir el grifo del crédito es la siguiente: “las entidades (financieras) continuarán sufriendo el estancamiento de su principal negocio: la concesión de créditos. La demanda solvente seguirá siendo escasa, […] Dado que las familias y empresas tienen que desendeudarse, con mayor razón cabe esperar que la demanda solvente de crédito tarde más tiempo en crecer”.

Traducido: centren su atención en dos términos, “demanda solvente” y “desendeudarse”; sólo aquellas empresas y familias que tengan capacidad para devolver los préstamos y créditos, es decir, que sean solventes, podrán acceder a nuevos créditos, el resto, toca ingeniárselas hasta que se “desendeuden”.

Las entidades financieras tienen bastantes problemas ellas solas como para implicarse en la mejora de la economía general: requerimientos de capital, coste de financiación, tanto en los mercados como en la captación de fondos del público, etcétera.

En definitiva, toca ser “eficiente”, obtener los mismos resultados con menores recursos (¿despidos?) u obtener más resultados con los mismos recursos (productividad); la tercera vía para ser eficiente la están aplicando algunas grandes corporaciones en la actualidad, obtener más resultados con menores recursos, ya conocen ese cuento de tener que presentar beneficios crecientes ante las juntas de accionistas y los mercados para continuar sobreviviendo.

miércoles, 6 de abril de 2011

Explicaciones.

Estoy seguro de que todo tiene una explicación, de que los sucesos tienen un origen y unos efectos; lástima que esta explicación de lo que ha acontecido y de sus consecuencias se quede muchas veces en círculos minoritarios. Claro que también es cierto que en más de una ocasión me he referido a la existencia de “otros mundos” que aparentemente (no por decisión propia) nos resultan ajenos, a pesar de que influyen de manera significativa en nuestro día a día. Sí, en efecto, las diferentes instituciones que conforman la estructura económica, olvidan que están ahí por y para servir al ciudadano, y no por mandato divino, no han sido embestidas de poderes por un ente superior al cual deben rendir pleitesía y que les ha ordenado que dirijan los designios del resto de mortales.

Tras la reflexión filosófica, vamos al grano.

Funciones del Banco de España. Dejo a un lado muchas de ellas y me centro en las siguientes: “promover el buen funcionamiento y estabilidad del sistema financiero…”, o, “asesorar al Gobierno”, o también, “supervisar la solvencia, actuación y cumplimiento de la normativa específica de las entidades de crédito y de cualesquiera otras…cuya vigilancia les haya sido atribuida, sin perjuicio de la supervisión prudencial llevada a cabo por las Comunidades Autónomas…” Creo, sinceramente, que no necesitan explicación, sólo centrémonos en los términos “buen funcionamiento”, “estabilidad”, “asesorar” o “supervisar”, por ejemplo.

Ahora vean, lean, lo que el Gobernador del Banco de España nos ha dicho (mejor, a los elegidos) en su intervención en el “Encuentro del Sector Financiero” celebrado recientemente:

“…en España nos enfrentamos a una economía y un sistema bancario que habían acumulado más de diez años de expansión inmobiliaria, excesivo endeudamiento privado y pérdida continuada de competitividad…” ¿Promover el buen funcionamiento?
“La rápida expansión del crédito… que había sido la fuente más importante del excesivo endeudamiento de familias y empresas…” ¿Estabilidad? ¿Supervisión del sistema?
“La principal tarea emprendida para abordar los problemas estructurales… ha sido,…la reestructuración del sector de las cajas… Una parte había acumulado importantes desequilibrios” ¿Supervisión?
“… se ve con claridad (ahora) que la reforma de la gobernanza de las cajas de ahorro y su sometimiento a la transparencia y disciplina de mercado se debería haber acometido antes, en los buenos tiempos… También se debería haber reformado entonces una legislación de gestión de crisis bancaria […] estas reformas…se deberían haber hecho durante los años de expansión…” ¿Asesorar al Gobierno?

En fin, se me acusará de sacar de contexto las frases, de oportunista, bla, bla, bla. Ahí están las declaraciones, ustedes juzguen.

Claro que uno se pregunta si estas "oportunas" explicaciones tendrán algo que ver con el hecho de que fueron realizadas en un encuentro organizado por Deloitte y el diario ABC.

Hay más, pero las dejaremos para otra ocasión.

martes, 5 de abril de 2011

El destino.

Respecto a mis confusiones manifestadas recientemente en una entrada anterior, hubo quien me comentó que las empresas no podían prever los resultados futuros y, por ende, las causas que los originaban. Ni que decir tiene que no estoy de acuerdo con esta apreciación. Veamos el porqué.

Quizás un pequeño empresario no preste la atención suficiente a su negocio (cosa que dudo) cuando se trata de proyectar resultados en función del entorno que le rodea, quizás se pierda en la maraña de términos y conceptos que envuelven el mundo empresarial, y que, a pesar suyo, también le afectan (fiscales, contables, mercantiles, financieros,…), pero una PYME (denominadas así a las pequeñas y medianas empresas) conoce perfectamente cuál es la evolución de su negocio.

Una empresa dispone de mucha información, desde el estado de su inmovilizado, es decir, de sus bienes (nuevo, obsoleto, eficiente, si genera elevados gastos de mantenimiento,…), pasando por los acuerdos con los proveedores, la competencia, los clientes (actuales como potenciales), el personal del que dispone (habilidades, capacidades, conocimientos, motivación,…), hasta la situación financiera (ratios de endeudamiento, coste de la deuda,…), sin olvidar el ciclo en el que se encuentran sus productos (madurez, en declive). Todo ello forma parte de la información que el empresario tiene a su alcance y que puede (y debe) utilizar para dirigir el destino de su empresa.

Productos que han alcanzado la madurez, es más, que pueden haber entrado en fase de declive como consecuencia de la irrupción en el mercado de productos sustitutivos ¿Se imaginan una empresa fabricando máquinas de escribir en la actualidad?; proveedores que tienen cautiva a la empresa por ser los únicos que el empresario conoce en su entorno (algún empresario desconfía de las empresas que están fuera del perímetro que él considera adecuado, supongo que para poder reclamar en persona); escaso número de clientes que conforman el grueso de la facturación, con el consiguiente riesgo para la empresa si a éstos les surgen dificultades (alguna empresa dispone de un único cliente en su cartera, ¿y si no paga?); empresas excesivamente endeudadas y con altos costes de financiación. Sólo son algunos ejemplos.

Para terminar, decirles que, éste que les escribe lleva más de veinte años en la profesión y ha visto pasar unas cuantas empresas (nacer y morir) de diferentes tamaños, y pueden creerme, o no, si les digo que en todo este tiempo (es una experiencia personal) sólo una empresa quiso conocer en su momento cuál era su rentabilidad (y fue por casualidad, no porque el empresario tuviera gran interés en saber); otra quiso conocer cuál era su valor, cuánto valía (pretendían venderla); poco más.

En definitiva, que la respuesta es que sí se pueden conocer las causas que llevan a muchas empresas a su destino, otra cosa es que queramos saberlas (ahí ya entran en juego muchas variables, e intenciones) y que se utilice el camino más fácil cuando la situación llega a un extremo insostenible, y este camino no es otro que el despido.

lunes, 4 de abril de 2011

Calibrando la balanza.

957.000 millones de euros. Francamente, leída con detenimiento y más de una vez, la cifra asusta. Millones, 957.000. Este es el importe que las familias españolas tenían como deuda viva a finales del 2010. De este importe, 26.000 millones eran de dudoso cobro, catalogados así porque las familias han presentado algún impago de cuota y no han transcurrido más de tres meses desde su vencimiento.

Euribor al 2 por ciento (incluso ya lo ha sobrepasado) y previsión de subida de tipos por parte del Banco Central Europeo (BCE) el próximo 7 de abril, pueden ser las últimas banderillas que logren que el bravo animal hinque la rodilla en la arena del ruedo. Costará que vuelva a levantarse.

Sin embargo, detrás del burladero, la plaza aplaude. Los que han venido a ver el espectáculo, sonríen.

Sí, aunque parezca mentira, este elevado endeudamiento tiene que tener su contrapartida, al fin y al cabo las entidades financieras sólo son los intermediarios que (entre otras funciones, algunas no muy bien vistas) canalizan los fondos desde los ahorradores hacia los demandantes. Si ya hemos visto que estos últimos tienen una deuda ingente, los primeros deberían compensar la balanza, al menos en parte; 850.000 millones de euros en depósitos más efectivo, y 516.000 millones en acciones (este dato supongo que se referirá al valor de mercado, de cotización). En este caso los ahorradores, el público de la plaza que jalea alborozado, verán compensados sus esfuerzos, por un lado, gracias a la subida de tipos del BCE, por otro, gracias a la guerra que se traen las entidades financieras por captar fondos para sus maltrechos balances (el grifo sigue manando poca agua y además es muy cara dada su escasez).

En fin, que nunca llueve a gusto de todos.

viernes, 1 de abril de 2011

Confuso.

Estoy confuso. Sí, lo reconozco. No sé si es por la hora en la que escribo estas líneas o como consecuencia de elementos externos. Voy intentar analizar los motivos que me llevan a ello.

Tenemos en marcha, como todos ya sabrán, una reforma laboral, con una ley vigente en la actualidad, y un proyecto de reglamento con el fin de dar efectos prácticos a esta ley. Bien; predominan en el articulado de la norma expresiones como “prevenir”, “evolución”, “pérdidas previstas”, etcétera, como causas para justificar las medidas de flexibilidad interna en las empresas. Para que me entiendan, reducciones de jornada, cambios en el puesto de trabajo,…, medidas que se aplicarán como alternativa al despido. Podrán observar que se trata de predecir el futuro, o, mejor, calcularlo.

Pero, y según he podido leer, estas causas son las mismas que las que se utilizan para llevar a cabo los Expedientes de Regulación de Empleo (EREs) de extinción, de despido. Sin embargo, mi confusión no radica aquí, no; al fin y al cabo la diferencia entre ambas causas se encuentra en su temporalidad, cuestión ésta que también daría mucho que comentar. Mi confusión reside en la aparente distancia que existe entre los planteamientos de los juristas y los del mundo empresarial, y como el planteamiento es mas bien filosófico, este último representando por los diferentes académicos, estudiosos, que ponen la primera piedra.

Existen cientos de manuales, de documentos, de estudios, que se han dedicado a analizar las causas que han llevado a muchas empresas a la quiebra, manuales que han detectado los errores cometidos por los directivos, y manuales que han dado respuestas, o al menos orientaciones, para evitar el fin último, el despido de los trabajadores y el cierre de las empresas. Algunos de los errores más frecuentes que cometen las empresas para salir de situaciones como la actual hacen hincapié en la “reasignación de recursos”, que terminan minando la cultura imperante en la empresa, creando malestar, desmotivación, tanto en los trabajadores, como en los proveedores y en los clientes; otras, se dedican a reducir gastos en todos los niveles, desde los asociados a las ventas, lo que lleva a distanciarse del cliente, y ya se sabe que un cliente desatendido es un cliente perdido, hasta los gastos de formación y desarrollo de los trabajadores, creando empleados que terminan actuando como autómatas.

Y todo el planteamiento gira en torno a un eje, el beneficio “esperado”, el futuro.

Mientras unos pretenden dar soluciones anticipándose a las posibles consecuencias, mejor dicho, evitando los efectos perniciosos, otros utilizan las previsiones para legislar sobre los efectos negativos que pudieran producirse.

En resumen, unos dan soluciones para evitar los efectos, otros legislan sobre los efectos que aún no se han producido; unos se posicionan antes del futuro (podríamos incluso decir en el pasado) y otros en el futuro para corregir los efectos.

“Pérdidas previstas”, “Evolución negativa”, “Prevenir”, ¿jugamos a adivinar el futuro? ¿Qué plazo utilizamos para efectuar proyecciones? ¿Seis meses, un año, dos, tres? Y, si una empresa considera que “va a sufrir” pérdidas en el futuro ¿Por qué no se anticipa con la misma rapidez para elaborar sus estrategias de negocio que eviten esas pérdidas? Porque, digo yo que, si soy capaz de prever pérdidas también seré capaz de ver donde radican las causas. ¿O no?

Estoy confuso.